SUELO PÉLVICO

1. Suelo pélvico. 


El suelo pélvico es el conjunto de estructuras que cierran la cavidad abdominal en su parte inferior. Estas estructuras están formadas por varios grupos musculares. La reeducación de estos músculos desempeña un papel muy importante en la recuperación de la incontinencia urinaria. El objetivo de los tratamientos es que tomes conciencia de la existencia de estos músculos, aprendiendo a contraerlos voluntariamente.


El músculo elevador del ano es el músculo principal a la hora de cerrar la pelvis y evitar los prolapsos y las incontinencias urinarias.


Este músculo está constituido por dos tipos de fibras musculares:

  • Un 80% son fibras tipo I que son fibras tónicas de contracción lenta y sostenida y son resistentes a la fatiga con una función principalmente de tono, es decir, de soporte del periné.
  • Un 20% son fibras de tipo II que son fibras de contracción rápida y potente, que se agotan con facilidad, pero que  nos permitirían la continencia cuando hacemos un esfuerzo.

En el video que te muestro a continuación señalan toda la musculatura pélvica de la que estamos hablando.



2.  Incontinencia urinaria


El 25% de las mujeres tendrá una incontinencia urinaria. Y conforme  aumenta la edad eso se acentúa.

Se considera como incontinencia urinaria  las quejas o molestias derivadas de cualquier escape involuntario de orina y que constituye para quien lo sufre un problema social e higiénico.


La continencia depende de: un detrusor estable (es el músculo de la vejiga) y de una uretra que esté cerrada.

Más de 8 micciones al día ya empieza ser patológico. Y más de 2 micciones por la noche también.


Factores que pueden influir: embarazo y parto, obesidad, cardiopatías en tratamiento con diuréticos, Parkinson, accidente cerebrovascular, esclerosis múltiple, demencia (por retraso en la sensación de ir a orinar), trabajos que no permiten ir al baño.


También algunos tratamientos: antidepresivos, antipsicóticos diuréticos hipnóticos alcohol cafeína sedantes. Actúan con retención e incontinencia urinaria por rebosamiento.


El sistema urinario está formado por dos riñones, dos uréteres, la vejiga y la uretra.

Durante la micción la orina llega a la vejiga a través de los uréteres a una velocidad de entre 0,5 y 5 ml por minuto. La elasticidad propia de la vejiga hace que se vaya llenando sin que por eso aumente la presión dentro de la misma hasta que esté llena al 50% momento en el cual aparecerá el primer deseo miccional.


En el momento de la micción, el esfínter uretral y los músculos del periné se relajan voluntariamente lo que propicia la contracción del musculo vesical que se prolonga durante toda la micción.

Las alteraciones de la micción pueden producirse por una inestabilidad del detrusor o por un debilitamiento del suelo pélvico y del esfínter  urinario.


Los tipos de incontinencia urinaria más frecuentes son, de esfuerzo, de urgencia y mixta.

Con la menopausia los niveles de estrógenos  descienden causando un cierre ineficiente de la uretra.

Hay un video en youtube sobre incontinencia hecho por el Obseratorio Nacional de Incontinencia muy interesante y didáctico. Lo podeis buscar como “incontinencia urinaria-ONI”


3. Los ejercicios de kegel pueden hacerse de dos maneras distintas:


CONTRACCIONES RÁPIDAS

Al terminar y sin levantarse del váter realizar 30 contracciones rápidas y cortas descansando 3 segundos entre cada contracción. Tratar de contraer y relajar los músculos de manera constante y tan rápida como se pueda.


CONTRACCIONES LENTAS Tres veces al día (mañana, tarde y noche y alternando la posición sentada, tendida y de pie) realizar 20 contracciones lentas. Al hacer  los ejercicios es recomendable contraer muy despacio subiendo los músculos hacia adentro tan fuerte como se pueda como si estuvieras levantando un objeto.


Tolerar la tensión por lo menos 5 segundos y luego relajar unos 10 segundos. Debes aguantar la contracción respirando suavemente. Cada 15 días irás aumentando 5 segundos el tiempo de contracción, llegando al tope de 15 segundos. Es muy importante que el tiempo de relajación sea el doble que el de contracción


Al empezar, mantener el músculo contraído es un esfuerzo, pero lentamente se podrá controlar de manera sencilla y lograr mantener la contracción el tiempo deseado sin esfuerzo. Recuerda seguir respirando mientras lo haces.

Para comprobar las mejoras de tu suelo pélvico, introduce un dedo en la vagina y realiza una contracción voluntaria. Te darás cuenta como la vagina presiona sobre los dedos y por lo tanto debes conseguir controlar los músculos.


4. EJECICIOS HIPOPRESIVOS


5. LASER GINECOLOGICO


¿A qué mujeres les puede interesar? Mujeres con dificultas en la penetraciónmujeres que han perdido sensibilidad en las relaciones sexualesmujeres a las que se les escapa la orina al toser o estornudar


¿Cómo funciona el láser? El tensado vaginal láser es un procedimiento médico (no quirúrgico), que utiliza el efecto térmico de la luz para contraer las fibras colágenas por debajo de la mucosa vaginal, y así disminuir  la longitud de la vagina, produciendo un efecto tensor. Además aumenta la síntesis de nuevo colágeno lo que favorece la corrección de la incontinencia de los prolapsos incipientes y de la flaccidez vaginal.


En posición ginecológica se procede a la colocación de un espéculo, dentro del cual se introduce la pieza del láser que llevará el haz de luz, calentando toda la submucosa de la vagina; se realizan cuatro pasadas. Luego, se pasa por el anillo de constricción vaginal (punto G o de Grafemberg), y por último, se aplica el láser, en el tercio proximal de vagina y el introito genital.No necesita preparación previa, sólo amerita el uso de un poco de anestesia tópica en spray.


¿Cuantas sesiones son necesarias? Se realiza un solo procedimiento, que dura de 20 a 25 minutos, y la paciente puede reincorporarse a sus actividades de inmediato.  Se propone la realización de dos sesiones separadas de cuatro semanas como tratamiento inicial y luego sesiones de refuerzo cada 8-10  meses.


¿Se sienten molestias durante el tratamiento? La mayoría de las pacientes experimentan solo una ligera sensación de calor en el tercio distal de la vagina. El grado de incomodidad varía de una paciente a otra dependiendo de su umbral de dolor. En función de las preferencias se podría utilizar una anestésico local en crema.


Niveles de efectividad Ha probado ser altamente efectivo  en cualquier mujer con vida sexual activa, al  mejorar notoriamente su sensibilidad y placer sexual, y disminuir el tiempo para alcanzar el orgasmo y en  incontinencias de esfuerzo leves o moderadas.  El procedimiento puede hacerse aún al final de la menstruación (cuando el sangrado no es abundante), y puede realizarse en presencia de DIU, cinchas (de corrección de incontinencia urinaria), siendo además prácticamente indoloro


¿Qué cuidados hay que tener antes y después? No tener relaciones sexuales durante un periodo de 48 a 72 horas Contraindicaciones: Pacientes con hiperreactividad a la luz, y embarazadas. Según la intervención que vayamos a  hacer sería conveniente depilar la zona vulvar unas 12 hs antes Si tiene antecedentes de herpes genital sería conveniente tratamiento antiviral previo de forma profiláctica Según el tratamiento que haya recibido deberá colocarse una crema hidratante u óvulos específicos Se le van a tratar un queloide en la cicatriz posiblemente necesite un tratamiento previo con corticoides locales


Posibles efectos secundarios No hay efectos colaterales no deseados descritos. Infección leve, irritación temporal, sequedad vaginal 48 horas máximo


6. DOLOR PÉLVICO CRÓNICO


El dolor pélvico crónico se define como un dolor no cíclico que esta localizado en la pelvis, cara anterior del abdomen hasta el ombligo  y zona lumbosacra. Debe ser lo suficientemente severo como para requerir cuidados médicos. Su prevalencia es del 15 al 20% en las mujeres de 18 a 50 años.


Puede presentarse bajo varias formas, ya sea por compresión del nervio pudendo, compresión del nervio ciático por contractura del musculo piriforme o como síndrome de los nervios laterales como el ileoinguinal o femorocutáneo.


7. COMPRESION DEL NERVIO PUDENDO (dolor en clítoris, labios mayores y ano)


El nervio pudendo se forma a partir de las ramas anteriores del 2º, 3º y 4º nervios sacros. Tras un trayecto intrapélvico se dirige al periné dando tres ramas terminales la dorsal del clítoris, la rectal y la rama perineal encargada de la sensibilidad de la piel del clítoris, labios mayores y ano.


Es difícil encontrar una etiología común aunque la cirugía suele ser la causa más frecuente, corrección de prolapsos, partos y en segundo lugar el dolor sacro.


El dolor en el clítoris no es frecuentemente confesado por las pacientes y por tanto hay pocos trabajos al respecto. Este dolor se caracteriza por aparecer ante un contacto insignificante y a veces ni siquiera, generando una disfunción importante e incluso cambio en el estado de ánimo. El dolor no tiene explicación ya que a la exploración no se halla ninguna lesión que lo justifique.


Otro dolor característico de la neuralgia del pudendo es el dolor tras defecar que puede durar desde unos minutos hasta una hora.


Cuando hay una disfunción miofascial de los ligamentos sacroespinosos y sacrotuberosos el nervio pudendo, responsable de la sensibilidad en esta zona, puede quedar atrapado  y dar esa sintomatología.

Hay otros trastornos que lo pueden producir como la diabetes que da neuropatía periférica u otros trastornos neurológicos.


8. DIAGNOSTICO Y TRATAMIENTO


Se diagnostica tocando con un algodón las zonas dolorosas y adyacentes para confirmar que se trata del nervio pudendo.

Se puede tratar con bloqueo anestésico local con o sin esteroides con una frecuencia mensual.

En el tratamiento médico se utilizan antidepresivos tricíclicos y anticonvulsivantes. 


Últimamente GABAPENTINA (NEURONTIN en dolor neuropático se emplea: inicialmente 300 mg/8 hs y se puede subir hasta 1.200 cada 8 hs) mejor que Amitriptilina (25-75 mg/d repartido en 3 tomas o en monodosis al acostarse con un máximo de 100 mg/8 hs  (las dosis no están bien establecidas). Otro Desipramine

Otra opción es la fisioterapia y el ejercicio.